Después de una discusión, de una herida o de un desencuentro, a veces elegimos seguir como si nada hubiera pasado. No se habla del tema, no se nombra el malestar, no se pide perdón ni se explica lo que dolió. Simplemente… se continúa.

A primera vista, puede parecer una forma de evitar más problemas. “Para qué remover”, “ya se pasó”, “mejor no hablarlo”. Sin embargo, cuando los conflictos no se reparan, algo queda abierto por dentro.
🧩 ¿Qué significa reparar?
Reparar no es tener la conversación perfecta ni encontrar siempre un final feliz. Reparar implica reconocer que algo pasó, que hubo un impacto emocional y que ese impacto importa. Puede tomar muchas formas: una disculpa sincera, una conversación incómoda pero honesta, un gesto de cuidado, o incluso el reconocimiento de que no supimos hacerlo mejor.
Reparar es validar lo que se sintió, tanto en uno mismo como en el otro 🫂.
⚠️ El costo de actuar “como si nada”
Cuando los conflictos no se reparan, el vínculo no vuelve exactamente al mismo lugar. Aunque por fuera todo parezca normal, por dentro suelen aparecer:
- Distancia emocional: algo se enfría, se retrae, se protege.
- Resentimiento acumulado: lo no dicho no desaparece, se guarda.
- Desconfianza: si lo que dolió no se puede hablar, ¿Qué sí?.
- Autoanulación: aprender a callar lo que siento para no incomodar.
Con el tiempo, esta forma de relacionarnos puede generar vínculos frágiles, donde se evita el conflicto a costa de la autenticidad.
🧠🌱 No reparar también es un aprendizaje
Muchas personas crecieron en entornos donde el conflicto se evitaba, se minimizaba o se castigaba. Aprendimos que hablar genera problemas, que sentir molesta, que pedir algo es demasiado. En ese contexto, “hacer como si nada” no es una falla personal, sino una estrategia de supervivencia.
El problema aparece cuando esa estrategia, que alguna vez nos protegió, empieza a limitar nuestra capacidad de intimar y de sentirnos seguros con otros.
✨ Reparar no es fácil, pero es posible
Reparar implica tolerar la incomodidad, el miedo al rechazo o a equivocarnos. Implica poner en palabras emociones que muchas veces no sabemos nombrar. Pero también es una de las bases más importantes de los vínculos sanos 🌿.
Un vínculo que puede reparar es un vínculo donde hay espacio para el error, para el cuidado y para el crecimiento.
¿Y si no sé cómo hacerlo?
Aquí es donde la terapia puede ser un espacio profundamente reparador. En terapia no solo se habla de los conflictos, sino que se aprende a entender qué nos pasa con ellos: por qué callamos, por qué evitamos, por qué nos cuesta pedir, decir o sostener una conversación difícil.
La terapia ofrece un lugar seguro para ensayar nuevas formas de vincularnos, empezando por la relación con uno mismo.
🌱 Pedir ayuda también es una forma de reparación. Acudir a terapia es un acto de cuidado, de escucha y de respeto por lo que sientes y por los vínculos que te importan.